Jose-Coco

fabesEl mejor ingrediente que se le puede poner a una comida es el apetito, pero si además las fabes están que se deshacen, el pote bien gobernado, el jabalí delicioso y el cabrito en su punto, la cosa roza ya el pecado mortal. Indudablemente que de no haber corrido antes 21 Km, también nos hubiésemos atrevido con el menú, pero desde luego, no hubiese sido lo mismo.

A decir verdad, al rato de entrar en la meta tenía tanta hambre, que si me dicen que hay que volver a Santo Adriano, donde estaba la salida, corriendo, no lo hubiese dudado ni un momento. Al fin y al cabo la vuelta se hace cuesta abajo y para bajar todos los santos ayudan, como dicen en mi tierra. O dicho de otra manera “Pa las cuestas arriba quiero a mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo”.  Y no es pura retórica, porque he de decir que llegué a la meta de San Martín de Teverga con ganas de seguir corriendo. El paisaje me dejó tan boquiabierto que seguramente me entró más aire en los pulmones y noté menos el cansancio; por otro lado, mi inseparable compañero de travesía, Ramón Inclán, me iba ilustrando en amena y erudita charla sobre algunos detalles que a mí me pasaban desapercibidos, bien fueran sobre la vegetación, la economía de la zona, o las costumbres gastronómicas de los osos, que afortunadamente no les da por comer fabes, y a los que tuvimos la suerte de poder ver en torno al kilómetro 5. Vaya preciosidad de carrera, menudo día, y qué lujo de compañeros. La prueba discurre por la antigua vía del ferrocarril minero que bajaba el carbón hacia la zona baja del valle. El río Trubia te acompaña prácticamente durante todo el trayecto, ahora a un lado, luego al otro.  Hay zonas angostas en las que la senda parece excavada en la roca para hacerse hueco.  Farallones, agujas, cortados, gargantas, pequeñas cascadas y fuentes a lo largo del recorrido.  El paisaje te sobrecoge por la grandeza y por la belleza. A veces nos toca atravesar un túnel del que solo ves la salida al final.

Es una sensación como de correr dentro de un sueño. No ves el suelo, tan solo lo barruntas y la oscuridad hace que agudices la sensibilidad. Puedes tropezar, o pisar mal, pero no importa, es cosa de levantar un poco más los pies. La vuelta a la luz es como una explosión de colorido y el sol casi deslumbra. Y es que el día ha salido brillante y luminoso y la temperatura es perfecta para correr. Qué delicia. Además el bueno de Ramón no permite que  el entusiasmo nos haga acelerar el ritmo por debajo de los 5’. Hay que reservar fuerzas porque aunque toda la carrera es cuesta arriba, la cosa se empina un poco más a partir del kilómetro 11 y no conocemos lo que está por venir. Es la primera vez para los dos. Luego resulta que no es para tanto, pero quizás porque hemos ido al ralentí durante la primera parte. En cualquier caso es una verdad demostrable que la Media Maratón tiene 21 Km de subida ininterrumpida y eso, aunque solo sea para vacilar y sacar pecho cuando lo cuentas en el bar, hay que decirlo. No deja de ser otra forma de disfrutar de las carreras…;-)

Ésta comencé a saborearla en el autobús, a pesar del madrugón del sábado, que nos permitió llegar a Candás alrededor de las 11 de la mañana para trotar media horita por unos paisajes de ensueño, en esta ocasión al lado del mar. Salimos en dirección Perlora sin escatimar elogios al entorno. El rato era tan placentero que hubiésemos seguido corriendo de no haber topado con una hermosa cala de arenas amarillas y aguas azules, entre los acantilados de roca curiosamente negra. Cuando quisimos ver, Gabi se había quitado las zapatillas y la camiseta y chapoteaba dentro del agua, y detrás de él los demás. Braulio incluso, decidió remojarse los bajos a pelo (lástima de cámara de fotos).  El agua estaba para refrescar botellines, por lo que el baño no se demoró mucho. Curiosamente la salida fue espléndida. Ni gota de frío. Mojados, volvimos a calzarnos y emprendimos el regreso hacia Candás.  Allí, en la playa, esperaba el resto del grupo, o sea que rematamos la tirada con otro baño, en esta ocasión mucho menos impactante para el cuerpo. Incluso nos pareció que el agua estaba buenísima.  Sin lugar a dudas ha sido el rodaje más bonito de mi vida deportiva, y no solo por el paisaje, también por unos compañeros excepcionales a los que pienso unirme en más ocasiones. Es increíble el buen ambiente que se disfruta en el Club de Atletismo Macotera, qué buen rollo. Lo mismo da en el bus, que en los entrenamientos, que en las cañas todos juntos, que en la carrera.

Jose-CocoCarmen y yo estamos agradecidísimos de la acogida dispensada. Juan Antonio se desvivió para que todo el mundo estuviese cómodo.Está pendiente de todo y de todos. Y si se le pasa un detalle, para eso está su mujer, a la que no se le escapa ni una.  Gabi, el inefable Gabi, es la amalgama del grupo, por su carácter y su forma de ser. Todo el mundo le quiere y yo he venido rendido también a su encanto personal. He conectado muy bien con mi tocayo José Luis y ya hemos quedado para alguna tirada larga por aquí; me ha caído requetebién Pepa, a la que conocía de haberla aplaudido en varios pódiums pero con la que no había tenido el placer de hablar. Me alegró enormemente ver a Pedrote, al que le debo el haber completado mi primera media en Segovia 2011, y por consiguiente las que llevo después. Ésta la hizo subido en una bici y dando ánimos a todo el mundo. En su línea. Los hermanos Bueno, Rober y Juan, siempre con su inseparable Olalla (con elle) de los que ya he dicho en algún otro post que me tienen maravillado, no sólo por lo que corren, que también, si no por su humildad y cercanía, lo que los engrandece como personas, que al fin y al cabo es lo que importa y hace que sintamos aún más admiración por estos dos campeones; mirad lo que dicen de ellos los asturianos.

Mención especial merece Braulio, pendiente durante toda la excursión de sacar fotos, que luego nos encanta ver; Maite, Chamorro, Manuel, el otro Juan Antonio, Gabriel, Ludi, Miguel, Jesús, con todos ellos me encantará volver a encontrarme. Sois un ejemplo de lo que tiene que ser un club, aunque me da la sensación de que esas virtudes las da el terreno macoterano.  Al igual que las morcillas de La Marrá no las igualan ni en Burgos, la buena sintonía, el carácter abierto y el compañerismo de estos paisanos, no se ven en ningún otro lugar de los que yo conozca.

La excursión me ha deparado además otras grandes alegrías: la primera desvirtualizar a @DianaAsturiana, una fiel seguidora de Twitter a la que tenía muchas ganas de conocer en persona, y que me confirmó las magníficas sensaciones que me había transmitido por la red. Ella también es runner, o sea que ya tengo otro motivo para volver a correr a Asturias. Otra fue poder correr junto a Ramón Inclán, asturiano de Pravia, casado con Nieves, una peñarandina que disfrutó como nadie aplaudiendo cada vez que un macoterano se subía al pódium. Estaba orgullosísima y contenta presumiendo delante de su marido asturiano de los buenos frutos que da la tierra de Castilla. Con Ramón hice toda la carrera, desde el principio hasta el final, en amistosa y agradabilísima charla, al menos hasta el kilómetro 16, que de ahí en adelante no daba el resuello para alardes. Además, marcamos un tiempo de 1.50’45», que al menos para mi edad y condición, no está nada mal.  Y, por si fuera poco,  para rematar tuve ocasión de dar unos abrazos y tomarme unas cañas en San Martín de Teverga, con Juan Antonio, bibliotecario de la localidad y al que hacía 12 años que no veía. No nos dejó pagar ni una cerveza. Pues nada, que se haga corredor y venga a La Carrera del Hornazo o a la Sanrocada y le inflo a comer y beber. Para que vea que aquí también sabemos tratar a los amigos.  Como detalle importante he de dejar constancia de que pudimos llegar al agua caliente de las duchas. Yo llevaba el cuerpo acostumbrado a las impresiones después del baño de mar de la víspera, que dicho sea de paso, me despejó el catarro que llevaba, pero cuando me puse debajo del chorro y noté el agua calentita no pude por menos que pensar que era el broche genial para la más bonita carrera de todas las que he tenido ocasión de participar. Y aún nos quedaba otro detalle: la comida.  

Cuándo abandonábamos el comedor le dije a uno de los camareros que salía muy descontento porque me había quedado con hambre. El pobre hombre no daba crédito. Al final se me escapó una sonrisa delatora y le confesé que era justo lo contrario. No he podido volver a hacer una comida normal desde el domingo, casi estoy todavía a fruta para bajar tan suculentos y abundantes platos. Claro, que eso me pasa por mi empeño de repetir de todo y no dejar que sobre nada en el cuenco de las alubias. La del pobre, reventar antes que sobre. Si es que no puede ser. Cuándo paro de correr, no hay quien me pare de comer. Menos mal que rematé con una copina de orujo para digerir el condumio…., en fin, razón tienen los asturianos cuando dicen eso de “con fabes y sidrina, non fai falta gasolina”, o sea que no dudaré en apuntarme cuando alguien me lo sugiera, a la carrera más espectacular y la que más satisfacciones me ha dejado: La senda les fabes…., ah, perdón, del oso. En qué estaría yo pensando…;-)


Gabi

En ocasiones uno sueña y parece que está despierto, y eso debió ser lo que aconteció el sábado en Gijón, uno de repente se recuesta sobre los muros de la “Elegía del viento”, también llamado el wáter de King Kong, y de repente empieza a soñar, es lo que tiene reposar junto a esta mágica escultura de Chillida, No recuerdo muy bien el sueño, porque uno ya con la edad empieza a confundirlos con la realidad, lo que si recuerdo es el sonido del mar y el paisaje asturiano.

“Recuerdo que en el sueño me vi metido en un autobús, rodeado de gentes del club atletismo y acompañantes, camino de la senda del oso, para disputar una carrera, y a decir verdad lo recuerdo con agrado. Y a mí alrededor alguno me contó historias de cuando de niños atravesaban España, para ingresar en la universidad laboral , hacerse hombres , medir distancias mucho más amplias, escribir cartas, y desear el verano para volver al pueblo.

También recuerdo el ir y venir de pastas y galletas por el autobús, por si alguno quería endulzar el recorrido, y hasta dónde llego a recordar, llegamos a Candas. La mayoría de ellos se cambiaron de vestuario y partieron a calentar veinte minutos. Me vi en el mar remojando los pies, y uno hasta en los sueños sabe a veces lo que no quiere hacer, porque como empiezo ya a saber, veinte minutos de calentamiento acaban siendo una hora y yo ya no estoy para sofocos.

 

Y creo recordar que anduve en una feria rodeado de compañeros, de sidra, de pulpo y demás viandas, ya sé que diréis que estas no son maneras de atleta, pero os recuerdo que los sueños sueños son.

Tarde de paseo, turismo y sidra. Molinón, playa de San Lorenzo, centro histórico, Cimadevilla y vuelta el hotel. Allí si recuerdo que fuimos tratados como atletas, cena espartana y sin sal, nada de excesos.

Perdonadme este desorden de sueño, pero me pareció que un grupo se dirigió a la playa para elaborar un calendario subido de tono, aunque esto último no lo recuerdo del todo bien. No soy estudioso en sueños, pero igual alguien entendido pudiera darme una explicación en el futuro.

 

GabiTambién recuerdo el día siguiente partiendo en el mismo autobús hacia Tuñon, para iniciar una prueba de veinte kilómetros por la llamada senda del oso, con su río, sus cascadas, sus olores, sus cuevas. Alguien me explico que era una antigua ruta minera, donde mucha gente dejó su sudor y su vida. Yo hasta dónde llego a recordar, sólo dejé la vida. (Perdón el sudor). Nos contaron que era una ruta con pendiente suave y progresiva, y yo en mi sueño no veo más que cuestas y cuestas, y subida y más subida, aunque claro, los sueños sueños son.

 

Y soñé que los hermanos Bueno llegaban los primeros, y no sólo eso, sino que el resto subía y subía al pódium una y otra vez, así hasta infinitas veces. Quiero pensar que cuando me recosté en Gijón y me quedé dormido estaba muy cansado, que cosas sueña uno.

Y llegó la comida, e imaginé que algunos con tanto gel y complemento vitamínico, habían dimitido del arte de comer, pero creedme que no fue así, por un momento pensé que además del jabalí, el cabrito, el pote, la fabada, el vino, el postre, el café, el chupito… se comerían al maitre. Recuerdo el sudor en la cara de alguno, tanta caloría quemada y en tan poco tiempo ganada. Aunque ya sabéis lo que son los sueños, siempre exagerados”.

Y desperté, y no me digáis como, cambie el paisaje asturiano por la llanura castellana y amanecí en los muros de la iglesia y como creyéndome que todo era cierto fui a ver a Candi. Pregunté por el calendario del club, y por la cara extrañada que puso, supe que todo fue un sueño, y que ni calendario ni nada, otra vez el cansancio me había jugado una mala pasada, o igual no. Eso sí me llevé los periódicos y cuando volví a casa, la brisa de mayo los abrió por las páginas de deportes, y allí pude ver las fotos de gentes del club subiendo al pódium de la llamada senda del oso, y es que a veces, y aunque sea sólo en parte, algunos sueños se escriben en los periódicos del mañana.

Es hora de recostarse sobre algún muro, la san rocadaya está cerca.

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           Después de no poder correr en la Media Maratón de Salamanca (el fin de semana anterior estuve en la maratón de Sevilla), tuve muy claro que este año tocaba participar en la edición de la media maratón de la ciudad en la cual resido desde hace muchos años, Zaragoza.

            Si bien al principio me costó un poquito entrar de nuevo en la dinámica de los entrenamientos, al estar un poco saturado tras los realizados para la maratón, a la vez me encontraba con ganas y fuerzas de conseguir un nuevo reto, bajar de la hora y treinta y cinco minutos. Ya sé que cada uno tiene sus propios límites y objetivos, el mío era bajar únicamente dos minutillos ….. qué fácil era decirlo, dos minutos, eso equivalía a ir ….. qué más da, la ilusión no me la iba a quitar nadie.

            Con mis compañeros de kedadas hacía las salidas normales, pero empecé por mi cuenta hacer una salida más para hacer series, cómo cuestan. Sé la importancia que tienen, pero luchar uno sólo contra el crono se hace muy duro, creo que la próxima vez engañaré a alguien para que me acompañe.

            Pasaron los días y llegó el momento para el que me había preparado. Todos te preguntan “qué piensas hacer, con qué globo vas a ir ….”. La verdad es que la cabeza me decía una cosa pero el corazón otra, y al final siempre hay que hacerle caso a la cabeza.

            MEDIA-ZARAGOZA-3Empecé muy “chulico” con el globo de una hora treinta, pero cuando llegamos al kilómetro ocho me di cuenta (entró a funcionar la cabeza) que si no levanta el pié podría pagarlo muy, muy muy caro, cosa que casi al final ocurrió. Como se dice por aquí ¡ale pués! a regular y a por el objetivo inicial. Por el Km 15 quise mandarlo todo hacer puñetas, por el km 17 tuve una leve molestia en los isquios de la pierna izquierda (un poquito de réflex maravilloso), subida prolongada para cruzar el río Ebro y recta larga con aire de cara. Sabía que había que sufrir un poco ya que el último kilómetro era de bajada. Así fue, echamos todo lo que quedaba, El Coso, Calle Don Jaime para enlazar con la Calle Alfonso y entrada apoteósica en al Plaza del Pilar.

            Durante los último cien metros veía el crono oficial, 1:34:50, 51, 52 …. justo pasé por meta 1:35:01, sabía que este tiempo era del ganador, el mío …… objetivo superado.

            Tengo que decir que fue una mañana estupenda, record de corredores (2.850), la organización magnífica, el recorrido muy bueno y la animación maravillosa, noté más participación de público que años anteriores y eso que el día estuvo un poco gris y airoso. Pero me queda ese regustillo que Zaragoza, a pesar de ser una de las ciudades más grandes de España, no consiga enganchar más corredores y público.

            Lo que importa, creo, que los que estamos en este mundillo de los corredores sigamos adelante enganchando cada vez más y más personas. Porque se sufre en los entrenamientos, hay que hacer pequeños sacrificios, pero lo que consigues a cambio compensa mucho más, sonrisas, bromas, buenas conversaciones, en definitiva AMISTAD.

            Quiero dar las gracias a todos, a ellos por su compañía durante los entrenamientos y a vosotros con vuestras crónicas, porque hacen y hacéis que esto del “correr” valga la pena.

            Hasta la próxima (que espero y deseo sea la SanRocada).

            Germán (el mañico)

Cadiz

El 10 de Mayo a las 17h se dió la salida para 350 participantes aproximadamente a la III Edición de la Triatlón Trihercules http://www.cdcadizcostadelaluz.com/iii-trihercules-cadiz/ en la playa de Santa María del Mar en Cádiz.

Bajo un sol radiante y con una temperatura ideal del agua que hacía opcional el uso del traje de neopreno se afrontaba los 750m a nado, como buen debutante en la disciplina mantuve una actitud conservadora dejando salir al grueso de participantes para evitar en lo posible patadas y manotazos dentro de la montonera inicial de nadadores. Aún y así la falta de costumbre de nado en mar abierto rodeado de personas hizo que se produjesen algunos choques y un par de desorientaciones que ayudaron a que la distancia fuese algo superior de lo inicialmente establecido.

CadizAl salir del agua compruebo que mantengo mi posición en la parte trasera de la carrera y me preparo para la transición hacia la bici, de nuevo la inexperiencia pasa factura y me entretuve colocando la correilla del casco de la bici que al no haberlo usado desde el verano pasado estaba suelta, como ví que los nervios no llevaban a nada me senté en el suelo, me coloqué el dorsal a la cintura, quité arena de los pies, salude al club de fans que estaba animándome y cogí la bici para salir al trote de la transición con alguna dificultad para subirse en marcha a la bici, algo que desde pequeño habré hecho en múltiples ocasiones en ese momento parece que coordinar dos movimientos de piernas a la vez se vuelve complejo; una vez superadas las dificultades propias de un novato me puse encima de la bici y me dije «ésto es lo tuyo, venga como si fuera la crono del giro, 20kms a tope» y gracias a la motivación, al viento a que entraba de culo y los primeros 10kms favorables por autopista agaché la cabeza seguí la línea del arcén y comencé a cazar y pasar a un buen número de participantes que además no conseguían ponerse a rueda, así hasta el km 11 dónde se hacia giro de 180 grados, así que el terreno se volvía un falso llano y el viento entraba de cara, aquí entonces imaginarse que eres Induraín no servía de mucho, además volví a pecar de novato ya que era la primera vez que usaba una bici de carretera y no me acordaba como se subían los piñones, y en el terreno favorable metí todo el desarrollo que llevaba, así que pintaban bastos para la segunda parte del recorrido, como si de un ángel se tratase me adelantó un compañero que llevaba buen ritmo y al verme atascado me hizo el gesto de subir piñones con la maneta entera del freno, así que pude ponerme a su rueda durante un rato e ir dando caza a otros que se iban descolgando, vimos al fondo un grupeto de unos 20 ciclistas que nos ayudaría a luchar contra el viento de cara, así que nos miramos y dimos unos relevos hasta que les alcanzamos, aproveché dentro del grupo a beber y comer como recomienda Perico Delgado y a la entrada de la ciudad aproveché los edificios para volver a tirar un par de kilómetros y entrar lo más sólo posible a la segunda transición dónde no quería volver a perder unos preciosos minutos.

La segunda transición fue exprés ya que consistió en dejar la bici, el casco y salir por piernas a la vez que me calzaba la elástica del Macotera-Persianas Ruano y como si de una poción mágica se tratase fue vestirme de morado y salir de la transición con un buen sprint que despertó los aplausos de los allí reunidos (o eso me quise creer yo). Así afrontaba los 5kms a pie paralelos al mar que a pesar del calor y la humedad a los que somos de secano correr paralelos al mar parece que se tratase de una especie de paraíso, así que de nuevo cogí buena velocidad de crucero y adelanté a otros pocos corredores, para acabar llegando a meta con un sprint y un buen salto chocando la mano al speaker.

Con un tiempo final de 1´20´20´´(http://cronoracer.files.wordpress.com/2014/05/clasificaciones-trihercules-2014.pdf) con unos parciales de 18. 40 y 22 en nado, bici y a pie respectivamente, así que contento porque mi objetivo inicial era 1´30, para futuras ocasiones si no me pierdo en los mares y en las transiciones no peco de novato puedo incluso recortar algún minuto, de momento muy contento con la experiencia dónde siempre parece que estás en alerta máxima en contraste con las medias maratones dónde hay kilometros que pongo el piloto automático y ni me entero.

Para un futuro entrenando más kilometros en agua y bici se puede plantear la distancia olímpica, así que sin ir más lejos si alguien se anima el 24 de Mayo hay otro Trihercules en Conil http://www.cdcadizcostadelaluz.com/ii-trihercules-conil/ siendo la marca Trihercules una garantía de excelente organización dónde no queda lugar a la improvisación.

Por último agradecer infinitamente a los amigos del club Dusport Imperial https://sites.google.com/site/dusportimperial/ que me facilitase disputar la carrera con su equipación y el buen asesoramiento y apoyo que me han mostrado en todo momento, así como los amigos del CD Cádiz Costa de la Luz http://www.cdcadizcostadelaluz.com/ con los que también compartimos la cena de pasta y un estupendo día deportivo. Y como siempre un lugar privilegiado para el CA Macotera – Persianas Ruano https://www.atletismomacotera.com/ por su sempiterno apoyo, patronazgo, ilusión, organización y un largo etc. Hasta pronto amig@s

Vitoria1

 HolVitoria1a compañeros del club al que pertenezco y mas conocido en el mundo entero.

En primer lugar felicitar a Roberto y a Juan por su gran carrera. Triunfo que coincide con mi participación en el maratón y el mismo día. Algo de suerte les sigo dando. Y también mencionar a Martin Fiz, que con 51 años consiguio un segundo puesto en SU maratón. Me hice una foto con él y le pregunté que si se acordaba de los chicos de Macotera del año pasado y me dijo que sí.

Después de muchos días de vagancia y tras correr la Media de Azkoitia, me anime a correrlo, pero tenía que hacer un esfuerzo y entrenar mas.

Llegó el día y como uno ya esta acostumbrado a estos retos, pues estaba más tranquilo que unas castañuelas. Madrugón y acompañado de mi mujer Candy directos a por mi CUARTO maratón. Después de recoger el dorsal que me había cogido Teresa (miembro del club) y unas fotos directos a la salida. Decido salir con el globo de 3;30 y intentar coger su ritmo. Después de unos 4 o 5 kilómetros decido tirar para adelante porque le escucho decir al del globo que el año pasado salió con ese globo y hicieron 5 minutos mas y me marcho para adelante. Un ritmo bueno y con un grupito de cuatro o cinco corredores van pasando los kilómetros y voy muy bien. Pasan el 10,15 y llegamos al 21 con un tiempo de 1:42. Va bien la cosa y ahora afrontar lo más duro y que tenía mucho respeto al no haber hecho una preparación mejor. Pasan los kilómetros y todo era diferente al año pasado. Habían cambiado el recorrido, avenida para arriba y vuelta por el otro lado. Dos o tres repechitos que creo que la hicieron un pelín dura en la parte final.30,31,32,33,34,35 aquí llega el bajón, piernas cargadas y decido parar, andar un poquito y no venirme abajo. Aquí mis acompañantes me dejan atrás, la pena no verlos en la meta. Por el 38 o 39 veo a un chico en el suelo (subida de gemelos) más adelante me echa mano y me pregunta que si soy de Burgos y le pregunto porque, me dice que nuestra camiseta la ha visto en alguna carrera de la zona (Hermanos Enbúm) me dice que hay uno que es una máquina. Nos damos ánimos y el con mucho dolor me dice que la acaba con dos pelotas y yo le digo que le acompaño hasta el final. Ultimo kilometro y parece que las fuerzas vuelven y logro acabarlo.Vitoria3

El publico un 10, aunque se echa de menos pasar más por la ciudad y los ánimos se notan. Pues ya esta, mi cuarto maratón en el saco con una marca de 3:35; 05. Tambien felicitar a todos que hayan participado en alguna carrera este fin de semana.

Vitoria4Mencionar también a Teresa que hizo su primera media maratón y que supongo que ella mencionara en su pequeña crónicas marido tuvo que abandonar por lesión. Un saludo a todos y a seguir con el runnnig. Besos para ellas y abrazos para ellos, jajaja. Una de las fotos es con la ganadora del maratón, su padre es de Santiago de la Puebla y otra con el gran Martin Fiz.

 

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Un domingo más, se reunieron miembros de club dusport imperial y club Macotera en Toledo, para participar en la II carrera solidaria de la fundación caja rural.

Con una asistencia máxima que desbordó todas las inscripciones con más 1.000 corredores, teniendo gran participación de benjamines y demás chavalería que ánimo la competición.

La carrera dio comienzo a las 11.00 con un sol explendido y ligera brisa fresca. Los 2 km primeros fueron de difícil acceso para nuestros corredores debido a la aglomeración de participantes y falta de espacios. Posteriormente empezaron las cuestas, que pesé a ello no consiguieron bajar los ritmos a 5 min/km. La subida al valle tenía dos caras; la dureza de las pendientes superiores al 10% que  finalizaban en descensos que dejaban descargar los músculos agarrotados.

Pasado el descenso del valle nos incorporamos a la senda ecológica, paralela al río Tajo, con múltiples dificultades debido a la robustez y estrechez del terreno, pero aliviados por el descenso de las temperaturas que suponían las sombras de la arboleda contigua.

Finalmente los 2 últimos km en un llano favorable y con la línea de meta visible permitieron mejorar ritmos, ayudados por los numerosos afinados que daban ánimos sin parar. La llegada a meta con un ambiente espectacular, aclamado por compañeros y familiares hacia aún más cálido el regreso.

Con un tiempo de 43 min y 47 min para los macoteranos y 44 min y 50 min para los corredores imperiales,  terminamos este 10 km, pensando en pruebas menos duras para intentar mejorar tiempos.

 toledo

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Cuando decido apuntarme al Maratón de Madrid del pasado 27 de abril no imaginaba que iría siendo la segunda maratón, pero de corazón sería mi primera. Como ya sabéis, me estrené en Palencia, pues aunque tuve intención de hacer 30 km y retirarme, finalmente la acabé.
Pero mis sentimientos y sensaciones no eran de haber acabado un maratón. Algunas personas del club y otras ajenas a este, me recomendaron que no corriera en Madrid. Fueron consejos de gente con mucho criterio. Dos maratones en un mes era demasiado, y en mi cabeza, aunque en frío pensada: ¡ tienen razón! ¡ Son muchos kilómetros para mi cuerpo en un mes!, en mi corazón sentía que debía ir y disfrutar del ambiente, animación y compañía en esta carrera mítica. En Palencia, corriendo en solitario, sin ambiente y a pesar de que acabe bien e hice podium sin imaginármelo, me recuperé bastante bien, no tuve la sensación ni el sentimiento de ser maratoniana. 
Bueno, los días pasaban, y a pesar de los consejos de Miguel de que entrenara, de que Madrid estaba cerca, yo me sentía cansada y apenas entrené… Lo mas que hice fue la media maratón de Medina del Campo. Total, lo fuerte ya lo había hecho, ¿ o no?
 Viernes noche. Me intento acostar pronto porque el sábado por la mañana partiremos para Madrid.
 No duermo nada en toda la noche, ¡que sueño!
 Llegada al apartamento en el Barrio de las Letras, al lado de Neptuno y la Cibeles. Comida de la Pasta Party y por la tarde feria del corredor. Nervios, muchos nervios, y dando vueltas en la cama. 2 noches sin dormir. Me levanto a las 6.30 con dolor de cabeza, desayuno, ducha, y a prepararnos, que hemos quedado en la puerta del Ritz para hacernos fotos con los del club. Fotos, risas, nervios, y nos colocamos en el cajón de salida. ¡ Cuanta gente junta, un poco agobiante ver volar camisetas y bolsas de basura!
 Miguel, previa charla de su hermana Tere de que debería acompañarme ( no se sabe como va a reaccionar el cuerpo con dos maratones tan seguidas y yo tenía muchas dudas de si podria aguantar y acabarla entera siendo persona ) decide hacer la carrera conmigo.
Salida, primeros Kms con un ambiente sensacional. Es todo un lujo poder correr por la Castellana, pasar por las Torres Kio, mirar y ver el Santiago Bernabéu y escuchar cánticos de jóvenes diciendo: ¡ Ala Madrid !, Alcalá, plaza Callao, mucha gente animando.
Pasamos por el km 21, llevamos 2 horas. La cosa va bien.
 Pasan los kms, y sobre el 27 siento que flojeo,bajo el ritmo un poco. Me recupero y continúo. Parada técnica, bebí demasiada agua. Vuelvo a la carrera. Esos 2 min. me han hecho perder a Ángel y Manolo Cuquillo con los que iba en ese momento. Ya no los volveré a encontrar hasta la meta. Nos encontramos a varios macoteranos, menuda alegría.
Km 30, me encuentro a Mariví, me anima, me apoya, me vocea ¡ Vamos Toñi, tú puedes, campeona! ¡ Menudo subidón! No sabe el bien que me hizo animando, y no fue el único punto donde me encontró.
 madrid2 Y continúan los kms. He visto cosas desagradables, varias caídas, un chico tirado en el suelo sangrando en la cabeza y atendiéndole el Samur (al día siguiente me dicen que es de Alaraz, está ingresado con varios huesos y dientes rotos ¡Pobre chico! Gente caminando, gente sufriendo, corredores estirando con calambres. ¡Amigos, esto es un maratón! Yo creo que todos sufrimos en un maratón.
Miguel se dedicó toda la carrera a hacer fotos a todo el mundo, hablando con todos, parándose a saludar y fotografiarse con todos los macoteranos que se encontró, haciendo sprints para colocarse y hacerme fotos, y a mis compañeros del club y ¡atención! subirlas al wasap del club en plena carrera… Le dio tiempo a hablar por teléfono con Ludi que estaba preocupada porque no veía pasar a su marido Miguel, y yo sin apenas poder hablar , y a partir del km. 35 yo no sé si encontré el muro, pero, ¡ ay, amigos!, en las cuestas no podía ni hablar. Más o menos en ese punto me encuentro a Gabi Vidal y Miguel voy con ellos un rato.
 Km 40,¡ uff ! Ya voy sin aliento, me duelen mucho un par de dedos del pie, como si los tuviese rotos y se lo digo a Miguel ( no hagas caso, es normal, me dice).
  Km 42, ya estoy casi en meta, un pasillo de gente animando te empuja a seguir. Me emociono, ¡ Ya veo el arco de meta!, y aunque cansada, me quedan unas pocas de fuerzas para esprintar y entrar con una sonrisa. Allí nos encontramos con Ángel, Manolo, Braulio y varios atletas de Peñaranda, Gabi, Miguel y Andrés.
Duchita, comida y vuelta a Macotera. Durante el camino mi cabeza no dejaba de pensar:¿será real lo que he hecho hoy? He acabado el Maratón de Madrid. Y me acordaba de cuando era niña y comencé en esto de correr.

Hoy a recuperarnos con una caminata hasta las Cárcavas, merienda rica rica y vuelta andando para darle vidilla a las piernas y que vuelva todo a su sitio. Algunas rozaduras y ampollas varias. Son heridas de guerra.
 ¡ Ahora sí me siento maratoniana!, tiempo real: 4 horas 6 minutos.
 Dar las gracias a Miguel Ángel Nieto Bueno por su apoyo desde que decidí apuntarme a este maratón. Es la primera carrera en la que me acompaña cuerpo a cuerpo. Y lo ha hecho genial !!!. Me ha dado conversación, se preocupaba de los avituallamientos, de hacer fotos, y animarme en momentos de flaqueza. Gracias!.
También a toda la gente del club y de mi alrededor que ha confiado en mí, que me ha animado y acompañado en entrenamientos. No voy a dar nombres , sabéis quienes sois y os doy las gracias. Este maratón se lo dedico a mi hija Mónica ( otra loca del running), que días antes me mandaba mensajes asegurándome que la iba acabar. ( ¡Vas a acabar la maratón, y lo sabes!) Ahora toca descansar, recuperar fuerzas, curar heridas, y pensar en la próxima.

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 Allá donde se cruzan los caminos,

        donde el mar no se puede concebir,

               donde regresa siempre el fugitivo…
 
   Parafraseando al maestro Sabina allí regresé, a su maratón, después de la mala experiencia de 2010 y tras haber recorrido y conocido otras ciudades con un perfil más cómodo me decidí a correrla.
   Este año afortunadamente han cambiado mucho las cosas de este maratón y todas a mejor. Tras los tristes acontecimientos del pasado año se ha tomado nota poniendo solución a los problemas tanto de ropero como los referidos a su recorrido haciendo todo más cómodo al corredor.
   Mi preparación no fue del todo bien en un principio por ese problema de gemelo que me tuvo parado tres semanas pero a partir de ahí gracias a mi fisio David y a ese plan de entreno del compañero Roberto fueron pasando las semanas y afortunadamente no volvieron los dolores.
Ya estaba ahí el día D y la hora H.
    La mañana amanecía fría aunque el sol asomaba y pronto nos calentaría. Ahí me encontraba yo ante ese nuevo reto, mi quinta maratón. Empecé muy tranquilo, acompañado de Benjamín, un colega del barrio con el que perdí la relación y esta locura de correr nos ha unido de nuevo. En Plaza Castilla me encuentro con Miguel y Toñi, flamante maratoniana del club. Miguel logra hacernos una foto para el recuerdo. Sigo en mi largo caminar por las calles más céntricas de Madrid donde el ánimo sobre todo en Gran Vía, Callao y Calle Mayor es atronador. También las bandas de rock ayudan a crear aún más ambiente. Pasada esta zona céntrica bajamos en dirección a la Casa de Campo, aquí me encuentro con el compañero Miguel Pérez acompañado de un amigo, tras una breve charla nos deseamos suerte para lo que nos queda. Antes de entrar en la Casa de Campo avituallamiento sólido, yo esta vez como un trozo de plátano a ver si el potasio me ayuda a aguantar la parte más difícil. En el km 30 mi compañero de viaje me dice que continúe solo. Aquí me encuentro un poco perdido pero con las fuerzas y el ánimo intactos.
madrid1Llegados al km 32 comienza la parte más dura del recorrido. Aquí recibo los ánimos de Manolo, miembro del club, y a continuación me cruzo con Gabi Vidal dándole un grito de apoyo para encarar la parte final del recorrido en contínua subida por Embajadores, Ronda Valencia hasta llegar a la Glorieta de Atocha. En este punto la organización ha acertado de pleno evitándonos la tan sufrida subida de Alfonso XIII y llevándonos por la senda de la mejor pinacoteca mundial con El Prado a la derecha y El Thyssen a la izquierda, sin olvidarme de la estatua de Neptuno a la que están sacando brillo para celebrar los próximos títulos.
Ya nos encontramos en los últimos 4 kms donde recibo los ánimos de mi hermano que está apostado en el lateral de Castellana. Queda la última subida de la calle Goya y de ahí al Retiro en bajada contínua fui adelantando posiciones entrando en meta esprintando lo que me dejaban las piernas.
   Termino con un crono de 3.45 y lo más importante feliz y entero.
   Tras atravesar la meta coincido con el gran Braulio que hoy defendía los colores del Oasis y tras felicitarnos y hacernos unas fotos entonamos juntos nuestro camino de regreso a casa.
   Como siempre agradecer a mi familia Teresa y Marcos por ayudarme en mi locura y hoy quiero acordarme de manera especial de mi hermana Maribel y de mis primos José Ignacio y Antonio, ellos saben porqué.
   Un saludo a tod@s