Quiero una Perplexus. Y la quiero ya.
Mi hijo quiere una Perplexus, y la quiere ya. La Perplexus es una esfera con un laberinto en su interior. El juego consiste en rotar la esfera para mover una bolita a lo largo del recorrido y llegar a la meta.
Vivimos la cultura de la inmediatez, la realidad del ya y el poder de lo instantáneo, la frustración ante lo que no fluye veloz.
Allá por el 2014 corrí mi primera Media Maratón de Salamanca. Ahora en 2026 he completado mi décima participación, mi décimo aniversario. Ahora en 2026 empiezo a sentir que de todo empieza a hacer ya mucho tiempo, y recuerdo el 2014 con nostalgia. Cuando el running aún no era tan popular, cuando el deporte descansaba sentado en el sofá frente al televisor. Cuando los relojes aún no eran tan inteligentes, y cuando las zapatillas estaban por evolucionar. Hoy el deporte ha salido a las calles. Se ha hecho popular y así se mantiene con el paso del tiempo. Mens sana in corpore sano.
Vivimos la cultura de la inmediatez. El poder del ya y la frustración ante lo que no fluye veloz. Sin embargo, las cosas importantes no se miden en instantes. Se miden por la maduración lenta y sosegada, por las caídas y la vuelta a levantarse, por el camino recorrido más que la meta alcanzada. El cereal que se siembra en octubre, en junio se recoge.
La preparación. Mi Media Maratón de Salamanca empieza en diciembre. Te podría hablar de los entrenamientos en las frías noches de invierno. Te podría contar que descubrí la brillante luna de enero y las estrellas de Orión. Las luces rojas, verdes y blancas que indican la posición y dirección de los aviones. La primera luz del alba. La niebla baja recostada sobre el monte antes de amanecer. Los tímidos rayos de sol atravesando las copas de los árboles. Los atrevidos conejos saliendo de su madriguera. El agua del arroyo rompiendo sobre las piedras. El sonido de los patos en dirección a la charca, la figura esbelta de una cigüeña en tierra. El calor del sol en las mejillas al atardecer. El color rojizo de la puesta de sol. La cuesta del pinar en febrero, y el caldo y las rosquillas de la legua. El olor a la lluvia de invierno, las gotas resbalando sobre la piel.
La carrera. Comparada con la preparación, la carrera es un suspiro. Primer acto, kilómetro 1 a 18, el “calentamiento”. Segundo acto, 18 a 21, la carrera. Si los meses anteriores hiciste una buena preparación, entonces el cuerpo está preparado, y entra en juego la mente. El deporte te enseña muchas cosas, la fortaleza mental es una de ellas. Te podría hablar de madrugar para disfrutar de las calles de Salamanca, del calor de su gente. De los ánimos y el sonido de la dulzaina. Del reencuentro con amigos y familia. De los niños con la mano extendida para chocar los cinco. Del olor a Reflex. De los nervios antes de la salida, de la sonrisa tras la meta. De una organización de 10.
La Perplexus llegará mañana lunes. Vivimos la cultura de la inmediatez. Pero sé que no será fácil resolver el laberinto, y sé que lo intentará varios días. Las cosas importantes no se miden en instantes. Y cuando lo resuelva y llegue a meta, será lo de menos. Lo importante habrá estado en el camino.
A mi familia y a mis primos. Por estar ahí, desde siempre. Y porque sí.
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