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Sí, después de 4 largos meses puedo decir que he vuelto.
Puedo decir que los dos primeros meses no han sido nada fáciles de llevar, que me subía por las paredes, que tenía dolor, que veía cómo perdía mis dorsales y con ello mis objetivos estando en mi mejor momento, que alguna lágrima se me cayó vendiendo mi dorsal de la media de Salamanca (te debo una marca Pepa) y en los que mi mejor plan deportivo era sudar la gota gorda en una elíptica mirando una pared.
Pero también puedo decir que en estos meses nunca me han faltado ni mensajes de ánimos ni fisios. Os lo agradezco un montón.
Cuando vi que mi lesión iba para largo y que era cuestión de tiempo, me tuve que quedar con lo que me dijo Silvia “piensa que no puedes correr pero que puedes hacer muchas otras cosas”. Empecé a quitarme el “miedo” por los catarros y la pereza a ir a nadar en invierno y sobre todo empecé con la bici, y es que a partir de aquí fue todo mucho más llevadero.
Y como todo pasa y a nada puedo decir que no… hace un par de semanas me metieron pájaros en la cabeza Vanessa (futuro fichaje) y Héctor con los 5km de Mérida. De la logística no vamos ha hablar porque siempre me sale todo del revés, pero si una cosa me enseñó el camino es que hay que fluir y preocuparse por las cosas justas, y efectivamente, me vino Dios a ver con Vicente y Gabi, ¿qué compañeros más fiesteros que ellos?
Ya en Emérita Augusta, todos los morados nos unimos para ver cómo dejaban huella también nuestros romanos y cómo los fruitis y Jesús sacaban a la luz esos entrenos de mucho esfuerzo detrás. Cada día os admiro más.
Desde aquí, todo se puede resumir en una buena y larga noche, un argentino, un futuro debut en Dublín con los atletas veteranos y unas pelucas sin sentido a las 5 de la mañana.
Y sí, aunque anoche nadie tuviese esperanza en mí y a Rober le tuviese preocupado, dormí 2h 30 y volví a ponerme la morá con cansancio, pero también con mucha ilusión. Y es que debe ser que M. Isabel llevaba razón y los músculos tienen recuerdos porque a pesar de todo he podido hacer uno de mis mejores tiempos rozando el podium.
En definitiva, un viaje maravilloso en el que no me lo he podido pasar mejor y en el que finalmente nos ha salido todo bastante bien en gran parte gracias a la ayuda de Jorge Nieto que nos ha ido incluyendo en todos sus planes con los veteranos.
No se me ocurre acabar esta crónica sin darle las gracias a Falogo, porque no se deja ver mucho, pero os aseguro que está siempre dispuesto a ayudar como el que más y aunque como decimos siempre, me saca 40 años, pero nos lo pasamos genial y he aprendido mucho con él.
Silvi vuelve con más ganas que nunca ⏳💜
Primer y último trail nocturno en mi humilde trayectoria como atleta popular… ¡¡QUE MANERA DE SUBIR Y BAJAR!! No sabía que en Toro hubiera montaña rusa.
Aterrizamos en la ciudad del buen vino y esperamos la llegada de Juan y Efrén que venían de tierras lusitanas de realizar el trueque de dos bacaladas de Hnos. Bueno (panera) por dos nobles corceles de dos ruedas.
Zapatillas trail, equipación JAMÓN PRIM, frontal, teléfono móvil, manta térmica, vaso de avituallamiento,…. Y comenzamos.
Primer kilómetro cómodo por el casco urbano y con los últimos rayos de sol marcandonos el camino. Tomo nota de los corredores y veo que aquí las subidas se hacen a paso de procesión y las bajadas sin conocimiento, como si te estuviera esperando tú mujer. Menos mal que de noche todos los gatos son pardos y la vista no nos alcanzaba a ver el desnivel que teníamos en algunos tramos a menos de un metro del sendero. Intento no separarme mucho del grupo de delante, mis lazarillos que me guiaron durante todo el recorrido hasta el final de carrera.
Terminamos fuerte en la última subida, realizando el trayecto corto de 10km en menos de 1 hora y 10 min y muy satisfecho con el puesto 12 de la general.
Muy buena organización, muy buen trato, buen post-carrera lastima que el tiempo no acompañase. Agradecer la compañía de Juan, Piedad y las peques. Dar la enhorabuena a Efrén y Silvia por ese segundo puesto de la general.
Un año después de lo previsto, por fin llegó el día. Está Media Maratón no era solo una carrera. Era una cuenta pendiente con la vida. El año pasado no pudo ser, pero desde entonces estos 21 kilómetros se convirtieron en una obsesión y han tenido un significado más profundo. Tenía que ser esta carrera. No me valía otra. Correr se parece mucho a la vida. Hay momentos donde todo fluye pero hay otros en los que aparecen las dudas, el cansancio y las ganas de parar. A mitad de carrera,incluso un poco antes, empapado por la humedad, un repentino calor y la aparición de los fantasmas que solo te dicen que “no puedes con esto, deja de sufrir”, hicieron que dudase pero entonces recordé por quién estaba ahí y eso me dió fuerzas para apretar los dientes y seguir. Porque al final correr es como vivir, esfuerzo,lucha, corazón, sufrimiento y perseverancia. Nada de esto habría sido posible sin Chamorro, fundamental no solo en lo físico sino también en lo emocional. Siempre ayudándome a creer en que podía y siempre escuchando lo que tengo que decir. GRACIAS. Fin de semana especial por lo vivido con Ronco. Siempre se apunta a los retos que le propongo. Ojalá pudiera hacerlo yo con los suyos, pero mi cuerpo no está hecho para ello. Muchas risas, charlas, confesiones y grandes momentos. Cuando las piernas estaban al límite y mi cabeza me estaba ganando, apareció en el kilómetro 19 cómo un “Ángel ” para acompañarme, empujarme, ponerme el dorsal que se me había caído y hacerme sentir lo afortunado que soy por tenerle. Fue el empujón que necesitaba para cruzar la meta. Porque otra cosa que enseña correr -igual que la vida- es que nadie llega lejos completamente solo. Hoy he terminado la Media de Málaga. Hoy he cerrado un pequeño círculo. Hoy tengo claro que un “Ángel” está sonriendo allí donde esté. 21 kilómetros de esfuerzo, recuerdo,amistad y corazón. A veces correr es mucho más que correr. Hoy la meta tenía mucho corazón. Y hoy me decía: “¡ Todos los días sale el sol!”
Quiero una Perplexus. Y la quiero ya.
Mi hijo quiere una Perplexus, y la quiere ya. La Perplexus es una esfera con un laberinto en su interior. El juego consiste en rotar la esfera para mover una bolita a lo largo del recorrido y llegar a la meta.
Vivimos la cultura de la inmediatez, la realidad del ya y el poder de lo instantáneo, la frustración ante lo que no fluye veloz.
Allá por el 2014 corrí mi primera Media Maratón de Salamanca. Ahora en 2026 he completado mi décima participación, mi décimo aniversario. Ahora en 2026 empiezo a sentir que de todo empieza a hacer ya mucho tiempo, y recuerdo el 2014 con nostalgia. Cuando el running aún no era tan popular, cuando el deporte descansaba sentado en el sofá frente al televisor. Cuando los relojes aún no eran tan inteligentes, y cuando las zapatillas estaban por evolucionar. Hoy el deporte ha salido a las calles. Se ha hecho popular y así se mantiene con el paso del tiempo. Mens sana in corpore sano.
Vivimos la cultura de la inmediatez. El poder del ya y la frustración ante lo que no fluye veloz. Sin embargo, las cosas importantes no se miden en instantes. Se miden por la maduración lenta y sosegada, por las caídas y la vuelta a levantarse, por el camino recorrido más que la meta alcanzada. El cereal que se siembra en octubre, en junio se recoge.
La preparación. Mi Media Maratón de Salamanca empieza en diciembre. Te podría hablar de los entrenamientos en las frías noches de invierno. Te podría contar que descubrí la brillante luna de enero y las estrellas de Orión. Las luces rojas, verdes y blancas que indican la posición y dirección de los aviones. La primera luz del alba. La niebla baja recostada sobre el monte antes de amanecer. Los tímidos rayos de sol atravesando las copas de los árboles. Los atrevidos conejos saliendo de su madriguera. El agua del arroyo rompiendo sobre las piedras. El sonido de los patos en dirección a la charca, la figura esbelta de una cigüeña en tierra. El calor del sol en las mejillas al atardecer. El color rojizo de la puesta de sol. La cuesta del pinar en febrero, y el caldo y las rosquillas de la legua. El olor a la lluvia de invierno, las gotas resbalando sobre la piel.
La carrera. Comparada con la preparación, la carrera es un suspiro. Primer acto, kilómetro 1 a 18, el “calentamiento”. Segundo acto, 18 a 21, la carrera. Si los meses anteriores hiciste una buena preparación, entonces el cuerpo está preparado, y entra en juego la mente. El deporte te enseña muchas cosas, la fortaleza mental es una de ellas. Te podría hablar de madrugar para disfrutar de las calles de Salamanca, del calor de su gente. De los ánimos y el sonido de la dulzaina. Del reencuentro con amigos y familia. De los niños con la mano extendida para chocar los cinco. Del olor a Reflex. De los nervios antes de la salida, de la sonrisa tras la meta. De una organización de 10.
La Perplexus llegará mañana lunes. Vivimos la cultura de la inmediatez. Pero sé que no será fácil resolver el laberinto, y sé que lo intentará varios días. Las cosas importantes no se miden en instantes. Y cuando lo resuelva y llegue a meta, será lo de menos. Lo importante habrá estado en el camino.
A mi familia y a mis primos. Por estar ahí, desde siempre. Y porque sí.

Ya en frío comentaré mi experiencia en la Media Maratón de Málaga. Fue otra aventura que comenzó en verano con mis amigos, Javi, Víctor y yo nos propusimos hacer otra escapada. Esta vez me he preparado mucho mejor, gracias a Chamorro por todos los entrenamientos que me ha pasado, sin él no habría sido tan fácil. La semana antes de ir a Málaga, el tiempo daba mucha lluvia (otra vez como en Sevilla). Los días pasan y llega el viernes. Nos juntamos en Madrid con Víctor y sus animadores. A Javi y a mí también nos acompañan nuestras familias. El sábado vamos a buscar los dorsales hasta el puerto. Hace mucho viento pero no llueve, para recoger los dorsales tardamos mucho tiempo, la organización no lo tiene bien preparado. Todos los corredores nos quejamos, se tarda mucho. Salimos y nos vamos de turismo por Málaga. Llega el día, nos toca madrugar, Víctor se levanta sobre las 5 de la mañana porque corre la maratón, a las 7:15 nos vamos para la salida. Ha llovido por la noche, el suelo está mojado pero ya no llueve y hace buena temperatura. Vamos calentando y ya en el cajón de salida estiramos. La salida es a las 8:30, nosotros salimos 5 minutos más tarde. Yo empiezo con muchas ganas, tranquilo y a buen ritmo. Hasta el km 3 no se puede adelantar bien. Sobre el km 6 veo a todos nuestros acompañantes. ¡Qué impulso más grande! Sigo concentrado, me veo con muchas fuerzas. Voy mejor de lo que me esperaba. Hasta el km 20 no vuelvo a ver a mis animadoras. Ya estoy llegando, me veo todavía con muchas ganas y fuerzas, me pongo a 3:40 en el último kilómetro. Ya llego pero entre mi concentración y la organización me desvío hacia la maratón. Cuando me doy cuenta ya no puedo volver hacia atrás. Es una pena. Lo único que me da rabia es no saber mi resultado oficial pero no me importa, sé que he corrido como hacía mucho tiempo que no corría. Por mi Garmin hice 1:25 h. a ritmo de 4:05. Y por casualidad miré la clasificación para saber en qué puesto podría haber quedado, sería el 340 de 11.000 corredores de la Media. Quiero dar las gracias a Chamorro por sus entrenamientos y por sus consejos en otras carreras. Gracias a mi mujer Elena, por seguirme en esta locura de viaje y por todo lo que conlleva. También gracias a mi tesoro Lara, me hizo mucha ilusión verla como me animaba. Gracias a mis compañeros de aventura, Javi y Víctor, seguro que pronto liaremos otra. Y gracias a todos vosotros por dejarme pertenecer a este pequeño Gran Club. Nos vemos pronto haciendo kilómetros.
Ayer viví una experiencia verdaderamente maravillosa en la carrera San Silvestre Universitaria de la Pontifica. Desde el primer momento sentí esa mezcla de nervios y emoción, ya que la había preparado mucho y tenía a muchos profesores y compañeros confiando y esperando mi resultado. Chamorro me acompañó esta vez, dándome calma, confianza y esa motivación que él sabe transmitir. La carrera fue exigente especialmente al final jjj, pero también emocionante. Fui encontrando mi ritmo, sintiéndome cada vez más fuerte… y al final llegó la recompensa a tanto esfuerzo: quedé primera alumna de la universidad Pontificia. Un resultado que todavía me cuesta creer, pero que me llena de orgullo y me anima a seguir entrenando con más ganas que nunca. Fue un día especial, de esos que se quedan grabados. Un besito a mi madre María Isabel que es la primera carrera que no corremos juntas porque no estaba este finde jj. Gracias al club y, por supuesto, a mi entrenador por hacerlo posible.
Otro Domingo de carrera, indecisos por la Taurina o Almenara, pero los toros mejor desde la barrera, así que decidimos ir a bailar a Almenara. 2ª carrera con el club, pero 1ª con mi propia equipación y debe ser que estos colores no solo me sientan bien, si no, que me hacen fuerte. Salida de asfalto, pero a pocos metros entrábamos en camino, salí por primera vez con la cabeza en su sitio, y no me dejé llevar por el subidón del comienzo. No sé si es casualidad, o es que ya después de tantas carreras que termino pagando, he aprendido, la cosa es que hoy, lo hice bien pero no prometo nada. Me pegué a una pareja, para mantener un ritmo constante, y aprovechar la oportunidad que me cortaran el aire. Iba cómoda, pero no del todo, y es que hoy ha sido una suma de decisiones continua, y cambié de liebre me pegue a otro grupo, que ha sido mi compañía toda la carrera. Entramos por un sendero la verdad que muy bonito, hemos pasado por algunas figuras metálicas, muy bonitas pero si os digo la verdad no sé qué eran una hormiga, o siluetas, no sé, ahí ya iba sufriendo un poco. Saliendo del sendero me dicen que voy 4ª Femenina, localizo a la 3ª, pero está bastante lejos, mi cabeza quería, pero las piernas no decían lo mismo. Aún así lo intento, voy acortando distancia, a falta de 2 km, aire muy revuelto, decido apretar ( arriesgado, ya que aún quedaba bastante y podía salir mal) pero era jugármela a quedar 3ª General, o quedarme 1ª Senior. Me pego a ella y mantengo el ritmo, pero a 1 km de meta aprox, mi orgullo decide soltar un poco más de lo poquito que me quedaba, el km más largo de la semana, veo meta, veo muy cerca mi 3º puesto, pero también la veo muy cerca a ella 300 m aprox ya ni se, y dije, la vida está para vivirla, hemos venido a jugar, y si, lo conseguí, confié en mi, y lo hice posible. Gracias a mi compañero de club, y de vida, por esperarme con los abrazos abiertos siempre. Con él todo es posible.
Seguir los consejos de mi gente del club, ha dado su resultado. Este premio también es vuestro.
Tras intensas semanas de entrenamientos, llega ya la fecha de la siguiente aventura que parte del pequeño grupo de los fruitis habían empezado a planear justo hace un año.
Los últimos días la lluvia parecía aguar un poco las expectativas, pero al parecer era para regar bien toda la preparación para obtener los buenos frutos.
Esos locos morados han sido Mónica, Silvia, Nacho, Manuel, Chamorro y yo. Por desgracia, Nacho tuvo un percance que le hizo tener que renunciar. Pronto estará en el asfalto dándole fuerte a las zapatillas. No obstante, él estuvo allí apoyando en todo momento.
El fin de semana fue magníficamente preparado por las mejores organizadoras que puede haber: Virtu y Vanesa, dispuestas a que no nos preocupemos por nada, más que correr. Las pequeñas Martina, Paula y Sofía dando el cariño a todos nosotros y transmitiendo su alegría, y por último, Jose que fue nuestro chofer el domingo haciendo que el transporte fuera más fácil a pesar de alguna complicación.
El domingo salían todos los nervios que teníamos y entre todos nos íbamos dando ánimos y abrazos.
Llegamos a la salida y debo reconocer que estaba nervioso, como un león enjaulado.
Nos abrazamos antes de empezar y cada uno fuera a su ritmo. Yo tuve la gran fortuna de ir acompañado de mi hermano de vida, como tantas veces, Zipi y Zape nos dicen que somos.
Los primeros kilómetros en subida me costaron, esos nervios me bloquearon un poco y no fluía pero Chamo tiraba de mi llevando a cabo la función de guía. Al final del alto de Gaintxurizketa paso a relevarle. Con mirarnos nos entendemos a la perfección. Al desaparecer los nervios pude ir más suelto y disfrutar.
Ya un poco antes del alto de Capuchinos me encontraba bien y me fui hacia adelante. Era el momento de sacar a lucir los entrenos y correr por todos mis compañeros. Mi cabeza estaba con todos los que me apoyan y sobre todo con mis 3 chicas. Empezaba a venir mi canción talismán que mi hija y yo tarareamos siempre. Tengo el poder, llegó la hora, voy a hacerlo. Tal cual dice la canción, había que demostrarlo y hacer ver que es cierto.
En el alto de Miracruz siendo intenso, se hizo corto, y las piernas iban solas, disfrutando de cada metro, de los ánimos del público.
Al acabar y ver el resultado fue un subidón y una alegría enorme. Tocaba esperar y ver a cada compañero llegar. Todos habíamos mejorado el resultado del año pasado, Silvia lo disfrutó y lo hizo muy bien y el míster Chamorro a pesar de no salir lo que él quería, luchó como un jabato. Pero todo su trabajo con todos dio sus frutos. Germinaron los resultados y TODOS estamos súper agradecidos de tenerle ahí, con su gran preparación y principalmente, de poder enseñar a todos que esto no consiste solo en correr, sino en disfrutar de cada cosa que se hace.
Somos una familia y por eso, sólo puedo quedarme con la unión de todos los que corremos, con nuestro chofer y ayudante particular, con nuestro lesionado pero gran compañero llevando nuestras mochilas para cuidarnos, y también con nuestras mujeres (running planners) y el cariño de las más pequeñas.
Ahora a pensar la próxima aventura. ¿Cual será?
Jorge Sánchez Criado
Soy un sí a todo, de adaptarme a todas las situaciones que se pongan en el camino, de retarme, de soñar, y de luchar por conseguir lo soñado. Llevaba tiempo queriendo hacer el camino De Santiago corriendo, y encontrar a Silvi, que es un Sí a todo como yo, fue el mínimo empujón que necesitaba para empezar el plan. El plan, que por donde mirásemos todo salía del revés, pero amoldándonos a todo lo que nos iba pasando. No sé quién se reía más de las dos cuando algo salía fatal!! Pero.. como decimos nosotras, “no me estoy riendo, es risa nerviosa”. Que manera más grande de inaugurarme en este gran Club, una familia, que las dos polluelas cada noche íbamos a buscar esos ánimos y ese ratito de risas, para que todo fuera más llevadero… y ahí estaban, dándonos ánimos, calor, y esa energía, que algunos días nos flaqueaban. He querido hacer mi mayor reto físico, mi mayor locura vestida de la Morá y entrando por la Plaza de Obradoiro ondeando su bandera. Gracias por vuestro cariño, por vuestros ánimos, por cada risa que nos habéis sacado. Y gracias Silvi por hacer este viaje inolvidable.
La San Rocada: un fenómeno paranormal
Dice la RAE que paranormal es algo que no puede ser explicado por los conocimientos científicos actuales. Algo parecido me sucede a mí con la San Rocada. Por mucho que lo intento, no logro explicar cómo algo que me hace sufrir tanto consigue hacerme tan feliz. El pasado sábado corrí mi cuarta San Rocada y cada año que pasa me gusta más, me emociona más… Supongo que será porque cada año siento más cariño por un pueblo del que hace 5 años ni sabía de su existencia. Me gusta Macotera. Me encanta Macotera. Dicen los lugareños que hay dos tipos de forasteros: los que adoran Macotera y los que la detestan. Yo formo claramente parte del primer tipo. Y sentir que en cada San Rocada hay más gente que te anima y que sabe tu nombre es una sensación muy bonita, realmente placentera. No me cansaré de decir que no existe carrera con mejor ambiente que esta, o al menos yo no la conozco. Hasta aquí todo es maravilloso, pero seamos honestos: la San Rocada es una auténtica tortura china. Y lo es por varios motivos. El recorrido es una montaña rusa. La concatenación de subidas y bajadas hace imposible mantener un ritmo y una respiración mínimamente acompasada. A esto hay que unir los 36 grados de este agosto infernal. La fecha tampoco ayuda: tras 2 semanas de vacaciones en las que las cervezas cobran protagonismo en detrimento del deporte, el estado de forma nunca es el ideal. Y para completar este cóctel añado que, por mis obligaciones laborales, jamás puedo entrenar por la tarde, por lo que las 9 de la noche es una hora en la que mi cuerpo y el deporte son perfectos desconocidos. Sufro de principio a fin. Y es en este punto en el que se materializa el fenómeno paranormal de la San Rocada. El extraño caso de cómo ser inmensamente feliz sufriendo. No quiero terminar estas líneas sin hacer propósito de enmienda de cara al año que viene. Hablar tan bien de Macotera provoca que todo el mundo quiera venir a disfrutarla, y atender a los amigos ha derivado en que este año nuestra ayuda en los preparativos de la carrera haya sido nula. Falogo, Antonio… El año que viene prometo menos alabanzas y más curro. Hasta entonces, seguiré fantaseando con correr una edición más de la carrera más especial del mundo.