Camino de Santigo desde Malpartida – Macotera ( segunda parte)

Juan Antonio Bueno: 

6ª etapa 

Lubian-Campobecerros.
Después de reagruparnos los 6 para desayunar iniciamos la marcha con energías renovadas. Preveíamos una etapa dura, pero no tanto. Ya de salida y después de una bajada de 2 km comenzamos a subir el puerto de la Canda. De momento bien que tenemos todas las fuerzas. En la bajada ya comenzaron a torcerse las cosas, nada más girar el camino me voy al suelo. Entramos en un tramo en el que era difícil pedalear mucho rato, más cargados con las alforjas. También se fueron al suelo Gabi, Manolo y Braulio. Todas las caídas sin consecuencias. El paraje era muy bonito pero muy difícil para las bicis y subir andando y tirando de las bicicletas se hizo lento, pesado y duro. Poco a poco fuimos avanzando hasta llegar a A Gudiña. Parada obligada a reponer fuerzas. Una hermosa y rica tortilla de patata con su correspondiente bebida, no sabíamos que sería lo único que podríamos meter en nuestros cuerpos hasta la hora de la cena. Nos equivocamos de camino principalmente por mala señalización y cuando nos quisimos dar cuenta la única solución era seguir. Nos metimos en un valle de continúas y duras subidas y bajadas, hacia calor y nos quedamos sin agua. Menos mal que llegamos a un pueblecito donde pudimos llenar los botes y comer algunas manzanas prestadas y a continuar el camino. Nos quedaban poco más de 9 km e íbamos a relevos cortos hasta llegar al destino Campobecerros. Después de alguna anécdota que queda para nosotros, a cenar con ganas y a escribir esta crónica antes de cerrar los ojos hasta mañana.
Teníamos previsto una etapa de 44km al final, siempre con datos de mi ciclo computador nos salio una jornada de 59 durísimos kilómetros así que acumulamos 380. El camino al final te pone en tu sitio. En una ocasión gritaba, viva Macotera con sus estupendas zonas llanas.
Fin de la sexta etapa y hasta mañana, que esperamos tener más suerte con la séptima.

7ª etapa

Campobecerros-Xunqueira de Ambia.
Salimos a esta etapa avisados de lo que nos esperaba. Descansamos bien después de la dura sexta etapa. Desayunamos, recogemos las cosas y al tajo. Le toca salir corriendo a Braulio, nada más salir y bien abrigados de mañana ya afrontamos las primeras rampas de subida. La ropa va sobrando pues el calentón es bueno menos mal que no son muchos kilómetros y al alcanzar la cima comienza una buena bajada. Alguno comenta que mano, todo lo que se baja luego hay subirlo y así es. Una vez pasado Laza empieza un buen puerto, 11 kilómetros de subida, los 3 primeros suaves pero de aquí hasta el final tiene tela la subidita. Al llegar a la cima paramos en Alberguería a reponer fuerzas. Aquí los puertos no tienen placa con nombre, le pregunte al tabernero como se llamaba pero no me acuerdo que me dijo, creo que fue algo así como Requeixada. Bajamos el puerto y nos metemos por alguna vereda que había que llevar la bici a empujones, no se podía pedalear. Después, y ya montados sobre las burras y con Miguel llevándonos con el gancho pasamos por un paraje impresionante de bonito y así hasta llegar a Xunqueira de Ambia. Coger plaza en el albergue y a comer que era bastante tarde. Después de comer alguno quería que siguiéramos hasta Orense, son 22 kilómetros pero ya teníamos bastante para esta jornada. Al final nos salieron otros 49 duros kilómetros y ya llevamos 428,5 km, ahora a descansar y a recuperar fuerzas para afrontar la octava.
Fin de la séptima etapa.
Hasta mañana.

8ª etapa

Xunqueira de Ambia-Castro Dozon.
Salimos del albergue a desayunar un poco lejos, en el pueblo. Nos ponemos en marcha sobre las 8:45, había niebla y el tramo hasta Orense era prácticamente por carretera. Al poco de salir, por culpa de alguna flechita mal puesta, nos metimos por un camino equivocado, menos mal que nos dimos cuenta y no hicimos más de un kilómetro, así que vuelta al lugar de origen para seguir el camino. Dicen los gallegos que hasta Orense es todo cuesta abajo. Hombre, el tramo si que es favorable comparado con otros pero también tiene sus repechitos que te van haciendo mella y dejando las piernas al jerez. Hacia frío así que poco antes de Orense decidimos hacer una paradita para tomar algo calentito antes de seguir el camino. Entramos en Orense, desde luego no está preparado el camino para ir en bici. Teníamos que ir por las mismas calles circulando entre los coches. Salimos de Orense por el puente romano sobre el río Miño, ya la subida al puente se las trae pero eso no era nada comparado con lo que nos esperaba y tampoco era puerto, al menos no lo indicaba pero nos salieron 11 km de nada de subidita y vaya subidita. A partir de aquí no era mucho mejor. Típico terreno gallego, subida larga, bajada larga, otra más y otra, vamos un suplicio sobre todo cuando Miguel corría que nos dejaba a casi todos desperdigados por el camino. Parada a comer, esta vez no hubo homenaje, pero cuando vuelves al tajo las piernas pesan el doble. Quedaban otros 16 km de subidas y bajadas rematando el final con todo subida.
Desde luego de las etapas que llevamos ha sido la más dura. Estamos lógicamente cansados pero con la moral muy alta pues estamos ya a las puertas de Santiago.
Al final del día nos han salido 65km y ya llevamos 493’5.
Fin de la etapa 8. A dormir prontito, descansar y hasta mañana.

9ª etapa

Castro Dozon-Santiago de Compostela.
Iniciamos esta etapa pensando que sería la penúltima y en dejar unos pocos kilómetros para la última. Etapa bastante favorable hasta los últimos 20 kilómetros de continuos sube y baja.
Empezamos con la rutina de relevos como cualquier otro día, aunque en vez de dividir para hacer dos relevos cada uno lo hicimos para hacer uno y llegar a Outeira, donde debía acabar la etapa. Tardamos en decidirnos pero tomamos decisión de terminar la aventura en domingo y en 9 etapas en lugar de las 10 previstas inicialmente.
Esto de hacerlo en modo duatlón se hace duro, ya no por el kilometraje o cuando toca correr, tirar de la bici con las alforjas e ir tantas horas encima del sillín desgastan mucho las fuerzas y te deja el cuerpo dolorido.
La entrada en la plaza del Obradoiro no fue como habíamos soñado. La masificación del camino, sobre todo el francés está haciendo que sea imposible circular por el, se ha convertido en una carrera por coger albergue y la ciudad está llena, así que hubo que entrar tirando de las bicis sin poder ir montados como nosotros queríamos.
En la plaza nos estaba esperando María Jesús Taboada a la que tenemos que agradecer su apoyo vestida con la camiseta de la San Rocada y la excelente tarta que nos llevó y que tardamos muy poco en dar cuenta de ella.
Al final hicimos en esta última.etapa 65km y el total del camino ha quedado en 562.
Desde aquí agradece a mis compañeros de ruta Braulio, Gabi, Miguel y Juan Antonio Cabañas y de una manera especial el haber podido compartir esta aventura de 9 días con un amigo de toda la vida, Manolo alfileres.
Quedan muchas cosas en el tintero pero estas letras no pretendían otra cosa que contaros un poco el día a día de una aventura como ha sido está.
Muchas gracias por vuestros apoyos y ánimos diarios. Nos leemos en las próximas.
Fin de la etapa 9 y del camino de Malpartida de Salamanca/Macotera a Santiago de Compostela.

Subida al Angliru

Riosa (Asturias) Sábado 05-10-2019

Clasificación:

Ricardo Adrados: «La subida en asfalto más dura de España». Recuerdo ver la etapa de la vuelta subiendo el puerto y como Contador se retorcía en las curvas. Impresionante. Así que me invitaron a la subida a pie y casi dije que no porque acojonada el desnivel del 25 en algún punto. Al final pensé «cuando ha sido la última vez que has hecho algo que nunca has hecho antes» y decidí hacer la locura. Un mes antes la empecé a preparar, subir peña de Francia y la Covatilla te hace idea de lo que te espera, pero el final no es comparable. Solo había premio para el primero de la categoría por lo que estudie ritmos y rivales. Me preocupaban los corredores de montaña porque van a más con esas pendientes. A la salida un grupo de 10 en cabeza y una idea: no hay que seguirles porque esto es muy largo y puedes reventar. Hasta el km 6 es corrible, pero hay llega la cuña les cabres, jopeta con la pendiente del 25 / vi que los de delante subían andando y yo corriendo les pase hasta meterme 7, una pendiente del 8 que parece que bajas y ahí una subida al cielo de 20-27 interminable de 3 km, las piernas con calambres, los pulmones sin oxígeno y las manos tocando el suelo. En ese momento salió el sol y pasas corredores, vacas y caballos y toda la afición gritando. Pero la  cuesta no acaba y ya no corres, andas y andas y no miras hacia arriba porque no se ve el final. Alguien te dice, venga que se acaba la cuesta y das gracias al cielo porque si me dice: te queda un kilómetro, me hubiera tirado al suelo. Al final gane la categoría y por fin al bajar pude disfrutar. Un mar de nubes cubre todo y solo por encima de las nubes el Angliru.