Cuando las cosas se hacen con cariño…
Otro año más llegaba la Legua Villa de Macotera, una carrera que genera alguna duda en el nombre, por aquello de que es una legua macoterana, pero con lo que no hay duda es con su sobrenombre: “carrera de las rosquillas”. La verdad es que no sé si es cosa mía, pero madre mía que buenas están las roscas!!!, y no es de extrañar, porque las hacen con mucho cariño un grupo de vecin@s del pueblo año tras año y de ahí el resultado. Esas roscas, que acompañas de un caldo reconstituyente, preparado con cariño y esmero por chef Tomás y que es muy de agradecer en días de frío como este año. Por cierto, no hay ninguna necesidad de mojar la rosca en el caldo, jajaja. La carrera en sí, también lleva gotas de cariño y esfuerzo, el del “ejército morado”. Ese, en el que tod@s a una, monta, desmonta, sube, baja, va y viene…. consiguiendo que las carreras en Macotera tengan un colorido especial. Y para rematar cualquier actividad deportiva, lo mejor está en el tercer tiempo, esa comida en casa del presi, porque las costumbres hay que mantenerlas. Allí tod@s aportan, con cariño, sus mejores viandas, para goce y disfrute de los comensales. Aquí tengo que hacer un aparte con los maestros del dulce, como disfruto con tanta delicia. Para un goloso como yo, tenéis ganado mi corazoncito.
En fin, que como podéis leer, en esta vida no todo es correr, aunque también lo hicimos, de hecho, ayer después de subir la p… cuesta, volamos hasta la línea de meta en Macotera. Y si después de leer todo esto, no vienes a correr la próxima legua Villa de Macotera, no tengo más argumentos para convencerte.
Nos vemos en la siguiente!!!
1 comentario
  1. Marilyn
    Marilyn Dice:

    Definitivamente, solo unas pocas horas en el pueblo de Macotera me llevan a confirmar esa emoción, alegría, cariño y entrega del llamado “ejército morado” puestos en esta carrera; y ha sido mi primera carrera, ¡madre mía!, hasta ahora no me lo creo.
    Más allá del disfrute de la competición que te llevan a recorrer las calles y senderos del pueblo, parece que había olvidado ese empuje, calidez y sencillez que te dan en los pueblos, y bueno, este ha sido uno muy especial, que me ha llevado a evocar esas sensaciones. ¡Que el espíritu de confraternidad perdure, a por más carreras!, y gracias por las rosquillas 😉

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