Media Maratón El Puerto De Santa María por Silvia Vicente
Para algunos puede ser una paliza hacer 6h de viaje, disfrutar de la playa, salir de fiesta y a la vez correr una media en un fin de semana, pero Silvia no se lo pensó ni medio segundo cuando se lo propuse.
Salimos temprano el sábado y tras algún relevo que otro, cuatro o cinco cafés de Silvia y carreras alrededor del coche plantamos la toalla en la playa a 36°, todavía no éramos conscientes de la que nos esperaba.
Recogemos el dorsal, preparamos un isotónico a ojo de buen cubero, cenamos tranquilamente y caemos como moscas.
Llegó el día, nos levantamos como un día más, cero nervios, cero presiones y nos vamos con lo puesto. Sí, había gente de Salamanca del club de los Tates! Nos hacemos una foto y nos advierten de que vamos a correr a 28°. No habíamos empezado y ya estábamos chorreando.
Nuestra idea era mantenernos con el globo de 1h 40’ hasta el km 12 más o menos para ir reservando y después apretar e intentar marca. Salimos bien, vemos que ese ritmo es llevadero, pero los km pasan y los grados aumentan.
Entramos en la base naval, donde haríamos 5km de ida y 5km de vuelta y aunque las vistas eran chulas empezamos a sufrir mucho. Nos veíamos las caras pero intentamos engañarnos, aparentar normalidad, y darnos ánimos para tener al menos la mente positiva. Había muchos, muchísimos avituallamientos pero ni eso ni el coger botellas de agua de dos en dos era suficiente.
Km 13, y comenta Silvia que va regular y aunque por mi mente pasa hasta la posibilidad de abandonar le animo diciéndole que piense en el 15 y una vez ahí ya la tenemos hecha. Km 17 y la que está sufriendo ahora soy yo, a parte de irme meando con tanta agua. Es ahí cuando Silvia da un paso por delante y tira de mí un tiempo, recae, y ahora me toca tirar a mí, pero ya estábamos en el último km y lo damos todo! Nos damos un abrazo y yo solo puedo decirle: ME MEOOO.
Después de otras 4 botellas de agua, 1kg de naranjas y unos cuantos manguerazos conseguimos hablar, incluso echar un baile, pues aunque hiciéramos 1h 45, nuestro peor tiempo, estábamos muy contentas de haberla podido acabar y de haber ido codo con codo.
Mendigamos otro móvil, y vemos que todo el mundo ha sufrido como nosotras y ha tenido que bajar el ritmo y lo nuestro era un tiempazo, quedando la 25 y 26 de la general, y sí, el At. Macotera Jamón Prim se subió al primer cajón! Aunque el recuerdo allí se quedó con las prisas.
Disfrutamos de un día más de playa, y volvemos a casa planeando nuestros próximos viajes porque no nos lo hemos podido pasar mejor!
Eso sí, seguiremos siendo rivales en las carreras aunque después nos tomemos la cerveza juntas.
Todavía no sé qué va primero si el huevo o la gallina, el viaje o la carrera, pero lo que sí sé es que disfruto muchísimo juntando ambas cosas.
Salimos temprano el sábado y tras algún relevo que otro, cuatro o cinco cafés de Silvia y carreras alrededor del coche plantamos la toalla en la playa a 36°, todavía no éramos conscientes de la que nos esperaba.
Recogemos el dorsal, preparamos un isotónico a ojo de buen cubero, cenamos tranquilamente y caemos como moscas.
Llegó el día, nos levantamos como un día más, cero nervios, cero presiones y nos vamos con lo puesto. Sí, había gente de Salamanca del club de los Tates! Nos hacemos una foto y nos advierten de que vamos a correr a 28°. No habíamos empezado y ya estábamos chorreando.
Nuestra idea era mantenernos con el globo de 1h 40’ hasta el km 12 más o menos para ir reservando y después apretar e intentar marca. Salimos bien, vemos que ese ritmo es llevadero, pero los km pasan y los grados aumentan.
Entramos en la base naval, donde haríamos 5km de ida y 5km de vuelta y aunque las vistas eran chulas empezamos a sufrir mucho. Nos veíamos las caras pero intentamos engañarnos, aparentar normalidad, y darnos ánimos para tener al menos la mente positiva. Había muchos, muchísimos avituallamientos pero ni eso ni el coger botellas de agua de dos en dos era suficiente.
Km 13, y comenta Silvia que va regular y aunque por mi mente pasa hasta la posibilidad de abandonar le animo diciéndole que piense en el 15 y una vez ahí ya la tenemos hecha. Km 17 y la que está sufriendo ahora soy yo, a parte de irme meando con tanta agua. Es ahí cuando Silvia da un paso por delante y tira de mí un tiempo, recae, y ahora me toca tirar a mí, pero ya estábamos en el último km y lo damos todo! Nos damos un abrazo y yo solo puedo decirle: ME MEOOO.
Después de otras 4 botellas de agua, 1kg de naranjas y unos cuantos manguerazos conseguimos hablar, incluso echar un baile, pues aunque hiciéramos 1h 45, nuestro peor tiempo, estábamos muy contentas de haberla podido acabar y de haber ido codo con codo.
Mendigamos otro móvil, y vemos que todo el mundo ha sufrido como nosotras y ha tenido que bajar el ritmo y lo nuestro era un tiempazo, quedando la 25 y 26 de la general, y sí, el At. Macotera Jamón Prim se subió al primer cajón! Aunque el recuerdo allí se quedó con las prisas.
Disfrutamos de un día más de playa, y volvemos a casa planeando nuestros próximos viajes porque no nos lo hemos podido pasar mejor!
Eso sí, seguiremos siendo rivales en las carreras aunque después nos tomemos la cerveza juntas.
Todavía no sé qué va primero si el huevo o la gallina, el viaje o la carrera, pero lo que sí sé es que disfruto muchísimo juntando ambas cosas.








Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!