Ayer corrí la Media de Salamanca después de unos años sin correr está distancia. Para mí, todo un reto. Tocó ponerse la morada y con los buenos entrenamientos de Chamorro y la ayuda del incombustible Chuchi y Vicente que tiraron de mí sobre todo en la cuesta de la Berenguela, pude llegar a meta. Era mi objetivo y lo conseguí. A cierta edad ya no puedes pedir mucho más. Intentaré rodearme de las “malas compañías” que como dice Sabina, son las mejores y volver a intentarlo un año más.
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