La intensidad de la morá por Elisabet García
Si tuviese que definir con un adjetivo, lo que ha sido para mí esta primera salida con el club, sería “intensa”.
Cuando hace unos meses me decidí a apuntarme al club de atletismo, y Falogo me contó en que solía consistir la salida, sabia que iba a hacer todo lo posible por ir. Yo me apunto a un bombardeo si hace falta, y esa experiencia tenía que vivirla, así que para Vigo que nos fuimos.
Llegué el sábado a esperar al bus con una mezcla de ilusión, ganas e incertidumbre, pero esta tardó en irse lo mismo que tardamos en arrancar. Teníamos muchas horas de bus por delante y aunque terminamos sin saber como sentarnos, se pasó mucho mejor entre risas, anécdotas y alguna que otra cabezada, con pastas y chuches de por medio (que no faltase la glucosa y los carbohidratos, que por la noche tocaba correr). Tras la comida en Vigo, en la que mientras unos se reencontraban con compañeros, otros poníamos cara a algunos miembros del club, emprendimos rumbo a Combarro para disfrutar de la Ría y de los Hórreos, aunque sin olvidarnos de que a la vuelta nos esperaban 10km por Vigo. Con el paso de las horas nos empezó a entrar la pereza pero habíamos ido a correr, así que nos pusimos la equipación del club, nos calzamos las deportivas y para allá que fuimos.Tras el pistoletazo de salida comenzó el sube y baja, (como pille al que dijo que la carrera era llana…) y entre grito y grito de ánimo, que nos dedicábamos todos los compañeros cuando nos cruzábamos, se esfumaron los 10km. Tras terminar la carrera, y después de cenar todos juntos, algunos decidimos irnos a tomar algo y compartir experiencias, en modo chill que al día siguiente nos esperaba una mañana de playa y otras tantas horas de bus a la vuelta.
Ya de vuelta a casa se notaba que el finde comenzaba a pasar factura y mas de uno cayó rendido, hasta que algunos del fondo sur nos despertamos y comenzamos de nuevo con las risas (Manolo perdónanos, porque te dimos el viaje ). La salida había llegado a su fin pero, como decían el domingo, ¡ya queda menos para la siguiente!
No quiero acabar sin dar las gracias a todos los que habéis ido por la acogida, tanto a los corredores como a los acompañantes, a mis compis de habitación, Celia y Vicky, por los ratitos compartidos y también a la directiva y organización del club. Me habían contado que merecía mucho la pena ir a la salida del club y que estaban muy curradas, y me alegra decir que no se equivocaban.
Por mi parte, me quedo con los buenos momentos y con el book de fotos que tenemos del finde. Muchas gracias de nuevo a todos por hacer que los nuevos nos sintamos parte de esta gran familia desde el minuto 1
Cuando hace unos meses me decidí a apuntarme al club de atletismo, y Falogo me contó en que solía consistir la salida, sabia que iba a hacer todo lo posible por ir. Yo me apunto a un bombardeo si hace falta, y esa experiencia tenía que vivirla, así que para Vigo que nos fuimos.
Llegué el sábado a esperar al bus con una mezcla de ilusión, ganas e incertidumbre, pero esta tardó en irse lo mismo que tardamos en arrancar. Teníamos muchas horas de bus por delante y aunque terminamos sin saber como sentarnos, se pasó mucho mejor entre risas, anécdotas y alguna que otra cabezada, con pastas y chuches de por medio (que no faltase la glucosa y los carbohidratos, que por la noche tocaba correr). Tras la comida en Vigo, en la que mientras unos se reencontraban con compañeros, otros poníamos cara a algunos miembros del club, emprendimos rumbo a Combarro para disfrutar de la Ría y de los Hórreos, aunque sin olvidarnos de que a la vuelta nos esperaban 10km por Vigo. Con el paso de las horas nos empezó a entrar la pereza pero habíamos ido a correr, así que nos pusimos la equipación del club, nos calzamos las deportivas y para allá que fuimos.Tras el pistoletazo de salida comenzó el sube y baja, (como pille al que dijo que la carrera era llana…) y entre grito y grito de ánimo, que nos dedicábamos todos los compañeros cuando nos cruzábamos, se esfumaron los 10km. Tras terminar la carrera, y después de cenar todos juntos, algunos decidimos irnos a tomar algo y compartir experiencias, en modo chill que al día siguiente nos esperaba una mañana de playa y otras tantas horas de bus a la vuelta.
Ya de vuelta a casa se notaba que el finde comenzaba a pasar factura y mas de uno cayó rendido, hasta que algunos del fondo sur nos despertamos y comenzamos de nuevo con las risas (Manolo perdónanos, porque te dimos el viaje ). La salida había llegado a su fin pero, como decían el domingo, ¡ya queda menos para la siguiente!
No quiero acabar sin dar las gracias a todos los que habéis ido por la acogida, tanto a los corredores como a los acompañantes, a mis compis de habitación, Celia y Vicky, por los ratitos compartidos y también a la directiva y organización del club. Me habían contado que merecía mucho la pena ir a la salida del club y que estaban muy curradas, y me alegra decir que no se equivocaban.
Por mi parte, me quedo con los buenos momentos y con el book de fotos que tenemos del finde. Muchas gracias de nuevo a todos por hacer que los nuevos nos sintamos parte de esta gran familia desde el minuto 1








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